El virus Nipah, un patógeno zoonótico altamente letal, ha desencadenado un nuevo brote en West Bengal, India, generando preocupación tanto a nivel local como internacional. Al 23 de enero de 2026, se han confirmado cinco casos en la región, todos ellos vinculados a una institución hospitalaria en Barasat, cerca de Kolkata. Entre los infectados se encuentran dos enfermeras y un médico que contrajeron el virus tras cuidar a un paciente considerado el caso índice y que falleció posteriormente. Las autoridades indias han respondido rápidamente, implementando medidas de cuarentena para alrededor de cien personas y aplicando protocolos de rastreo de contactos y aislamiento hospitalario en un esfuerzo por contener la propagación.
El virus Nipah se transmite principalmente a los seres humanos a través del contacto con fluidos corporales de murciélagos frutales, que son su reservorio natural. La propagación también puede ocurrir por la ingestión de alimentos contaminados, como frutas o cocos que han estado en contacto con la saliva u orina de estos mamíferos. Además, el virus puede transmitirse de persona a persona, especialmente en entornos sanitarios, lo que plantea un riesgo significativo para los trabajadores de la salud y los pacientes en hospitales. La presente situación en West Bengal ilustra estos riesgos, ya que los contagios ocurrieron en un entorno asistencial.
El Nipah se caracteriza por su alta tasa de mortalidad, que oscila entre el 50% y el 70%. Los síntomas iniciales incluyen fiebre y tos, seguidos de una rápida progresión a encefalitis aguda, que puede llevar a un estado de coma en un plazo de 24 a 48 horas. Además, aproximadamente el 20% de aquellos que sobreviven quedan con secuelas neurológicas a largo plazo. La ausencia de una vacuna o tratamiento aprobado aumenta la complejidad de la gestión de este brote, obligando a las autoridades a depender de medidas de contención y prevención para mitigar su impacto.
A nivel global, la respuesta ha sido significativa. Taiwán ha clasificado al virus como una enfermedad de Categoría 5, reflejando la seriedad con la que se percibe la amenaza. Por su parte, Tailandia ha intensificado la vigilancia siguiendo la estrategia “One Health” para evitar posibles introducciones del virus en su territorio. Aunque no se han reportado casos fuera de India en este brote, el monitoreo internacional permanece atento, ante el potencial de una expansión más amplia si no se controla adecuadamente.
Históricamente, el virus Nipah fue identificado por primera vez en 1999 en Malasia. Desde 2001, India ha experimentado varios brotes, con Kerala destacándose como un punto conflictivo debido a haber registrado nueve eventos desde 2018. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha ubicado al Nipah en la categoría de alto riesgo, subrayando la necesidad de una vigilancia constante y desarrollo de estrategias de respuesta rápida para enfrentar nuevos brotes.
Los esfuerzos actuales en India se centran en la vigilancia rigurosa, el uso de medidas de aislamiento y cuarentena, y la educación pública para reducir el riesgo de nuevos contagios. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica, y se requiere colaboración internacional para el desarrollo de una vacuna y opciones de tratamiento que puedan ofrecer una salida más sostenible a largo plazo frente a esta amenaza recurrente.

