En las recientes elecciones vascas, se ha producido una reorganización notable en el panorama político. Aunque el Partido Nacionalista Vasco (PNV) ha mantenido su posición como el partido con mayor respaldo electoral, su dominio tradicional se ve desafiado por EH Bildu, que ha logrado igualar en escaños por primera vez en la historia.
Este hecho, marca un hito significativo en el escenario político vasco, resaltando el ascenso de EH Bildu como una fuerza a tener en cuenta. Mientras tanto, el Partido Socialista de Euskadi (PSE) ha consolidado su posición como la tercera fuerza política al obtener dos parlamentarios más, seguido por el Partido Popular (PP), que también ha mejorado su desempeño electoral. De manera sorprendente, Sumar ha emergido como una nueva voz en el panorama político al asegurar un escaño, mientras que Elkarrekin Podemos, con seis parlamentarios en la legislatura anterior, ha desaparecido.
A pesar de estos cambios, la coalición de gobierno actual entre el PNV y el PSE podría mantenerse, ya que juntos suman una mayoría parlamentaria cómoda. Sin embargo, este escenario no está exento de desafíos, especialmente considerando la pérdida de la mayoría absoluta en algunas regiones por parte del PNV. Estos resultados reflejan una dinámica política en constante evolución en el País Vasco, donde el equilibrio de poder entre los partidos tradicionales y emergentes sigue siendo objeto de atención y análisis.
EH Bildu y Podemos en el centro de la escena
En un giro de los acontecimientos políticos en Euskadi, la Izquierda Abertzale ha alcanzado sus mejores resultados en la historia electoral de la región, superando ampliamente la marca de los 300.000 votos. Este hito histórico llega tras años de arduo trabajo y una campaña estratégica que ha resonado en toda la comunidad vasca.
El ascenso de la Izquierda Abertzale ha sido evidente en estas elecciones, desafiando incluso su propio techo electoral marcado en 2012. En esta ocasión, con una campaña marcada por el diálogo y la moderación, los resultados han superado todas las expectativas.
La polémica entrevista a su candidato, Pello Otxandiano, no parece haber afectado significativamente a la trayectoria ascendente del partido. A pesar de las tensiones generadas por su negativa a calificar de “terrorista” a ETA, la Izquierda Abertzale ha demostrado una fuerza inquebrantable en las urnas.

La fragmentación entre Podemos y Sumar también ha jugado a favor de la Izquierda Abertzale, permitiéndole consolidar su posición en las escena política vasca. Salvo en Bizkaia, tradicional bastión del PNV, EH Bildu ha logrado imponerse con claridad tanto en Gipuzkoa como en Álava, marcando un hito al ganar en esta última por primera vez en la historia.
Sin embargo, no todo son victorias en estas elecciones. La izquierda federalista vasca ha sufrido una importante debacle al presentarse por separado. Tanto Elkarrekin Podemos Alianza Verde como Sumar con Ezker Anitza-IU, Equo Berdeak y Más Euskadi han enfrentado dificultades para mantener su base electoral unida.
A pesar de que la candidata de Elkarrekin Podemos, Miren Gorrotxategi, era más conocida, la irrupción de Sumar en la escena política ha sido notable. Sin embargo, esta nueva fuerza se ha visto limitada por la distribución de escaños, con su cabeza de cartel, Alba García, incapaz de asegurarse un asiento en la cámara vasca al concurrir por Bizkaia.
El nuevo Parlamento Vasco surgido de estas elecciones refleja una profunda renovación generacional y un mayor porcentaje de representantes abertzales en la historia política de la región. Con 54 de los 75 escaños ocupados por partidos abertzales, la voz del pueblo vasco ha hablado claramente en las urnas.
Ascenso del PSE-EE, consolidación del PP y Vox, y aumento de participación en las elecciones
El Partrido Socialista de Euskadi (PSE-EE) y el Partido Popular (PP) han obtenido resultados notables en las recientes elecciones del Parlamento Vasco. El PSE-EE ha experimentado un aumento significativo en votos, pasando de 122.000 a casi 150.000, obteniendo dos escaños adicionales y asegurando una representación equitativa en los tres territorios.
Por su parte, el PP ha logrado 7 escaños, uno más que en 2020, consolidando su posición como una alternativa fuerte. Vox, manteniendo su escaño en Álava, ha registrado un aumento de votos, superando los 21.000, en parte debido a la mayor participación electoral, que aumentó del 50 al 62%. Estos resultados reflejan la dinámica y diversidad del panorama político vasco, donde diferentes fuerzas encuentran su espacio.

Análisis del sonde tras el cierre de colegios electorales
Tras el cierre de los colegios electorales en Euskadi, la atención se centra en los resultados del sondeo publicado por la radiotelevisión pública vasca, EiTB.
Según los datos recabados, el PNV lidera el panorama con un 35,7% del voto, lo que se traduciría en una estimación de entre 26 y 28 escaños en el Parlamento Vasco. Estas cifras, aunque siguen manteniendo al PNV como fuerza predominante, representan un descenso respecto a su posición en 2020, cuando obtuvo 31 escaños.
Sorprendentemente, EH Bildu emerge como un competidor cercano al PNV, obteniendo un 32,9% del voto, según el sondeo. Esta cifra supondría una estimación de entre 26 y 28 escaños, mostrando una competencia directa con el partido nacionalista.
Por otro lado, el PSE-EE experimentaría una leve alza en su respaldo electoral, pasando del 13,7% al 14,3% del voto, según las proyecciones de EiTB. A pesar de este crecimiento, el partido enfrentaría la incertidumbre sobre su capacidad para obtener una mayoría absoluta en el Parlamento Vasco, con una horquilla de entre 10 y 12 escaños, similar a los que ya posee.
La encuesta también ofrece un panorama optimista para el PP, que vería un aumento en su apoyo del 6,8% al 8,4% del voto, según las proyecciones de EiTB. Esta mejora se traduciría en la obtención de 7 escaños en el Parlamento Vasco, uno más de los que tiene en la legislatura actual.
Con estos resultados sobre la mesa, se plantea la posibilidad de que ni el PNV ni el PSE-EE alcancen la ansiada mayoría absoluta de 38 parlamentarios. Esto podría desencadenar un escenario político marcado por la necesidad de alianzas y negociaciones entre los distintos partidos para la formación de un gobierno estable en Euskadi.

