Sergio Gil, reconocido antropólogo, restaurador y pionero en el campo de la “Gastropología”, sostiene con firmeza que los bares son pilares indispensables en la estructura social, afirmando: “Cuando no hay bar no hay pueblo y si no hubiera bares no existiría España”. Sus palabras resaltan la importancia de estos espacios en la vida cotidiana de las comunidades.
Previo a su participación en el II Foro de Cocina Sostenible “EcologicaKok” en Sevilla, Gil enfatiza la función vital de los bares como “ecosistemas protectores de la vida social”, vinculando su presencia con una mejor calidad de vida y salud para la sociedad. Como presidente de la Fundación Restaurantes Sostenibles, ha desarrollado una metodología para estudiar el comportamiento humano en estos entornos, consolidándose como un experto en la materia.
Sus investigadores, tanto a nivel individual como con la colaboración de alumnos universitarios y grupos de investigación internacionales, ha arrojado luz sobre la relevancia de los bares en la interacción social y la comunidad. Gil destaca la necesidad de reconocer y nombrar estas dinámicas, impulsando proyectos que profundicen en la comprensión de la “ciencia” de la Gastropología.
El bar como espacio de conexión en la era digital
En una era caracterizada por la digitalización y la atomización de las interacciones humanas, Sergio Gil defiende fervienmente el papel del bar como un espacio esencial para la construcción de redes sociales y la mitigación de la soledad. Para Gil, el bar no solo es un lugar donde se comparten bebidas y conversaciones, sino que representa un entorno horizontal y democrático donde se fomenta la conexión entre individuos.
En medio de lo que él denomina la “cuarta revolución industrial”, Gil sostiene que la sociedad actual se encuentra cada vez más atomizada y singularizada, lo que resulta en una falta de conexión interpersonal. En este contexto, el bar emerge como un contrapunto, desafiando la tendencia de aislamiento y promoviendo la interacción cara a cara.
El antropólogo argumenta que la ausencia de bares puede llevar a una apropiación elitista de las formas de socialización, como se observa en ciertos países escandinavos donde las clases populares tienen un acceso limitado a estos espacios debido a la creciente comercialización y los precios exorbitantes en zonas turísticas.

Para Gil, la importancia de lo bares va más allá del aspecto social y se extiende a la salud de la comunidad y la cohesión social. Cita un estudio realizado en un pueblo de Castellón donde el cierre de un bar resultó en la pérdida de un punto d encuentro vital para los vecinos, lo que provocó una sensación de pérdida de comunidad y una mayor polarización social.
La esencia cultural de los bares
En España, la cultura de los bares es un pilar fundamental, con alrededor de 400.000 establecimientos. Según el padre de la Gastropología, estos lugares son vitales para el sistema, ya que enriquecen nuestras vidas y fomentan la interacción humana. Argumenta que la conexión cara a cara es incomparable con la comunicación telefónica o virtual.
Sergio Gil, defensor de esta perspectiva, resalta la importancia cultural de esta forma de socialización y lamenta que a menudo se menosprecie. Para él, la esencia de los bares españoles es un atractivo para los turistas, ya que representan una manera única de conectarse con los demás y empatizar.
Esta antropología del bar no solo aborda la socialización, sino también las condiciones laborales y la profesionalización del sector. Gil aboga por contrarrestar la estigmación tanto de los restauradores como de los clientes de los bares, reconociendo su contribución a la sociedad.

