La temporada de gripe 2025-2026 ha visto la aparición de una nueva variante del virus influenza A, conocida como H3N2 subclado K, que está causando preocupación a nivel global. Detectada por primera vez en junio de 2025 en Nueva York y Australia, esta variante se ha convertido en la dominante, sumando a la severidad de la temporada gracias a su capacidad para propagarse rápidamente y afectar gravemente a ciertas poblaciones.
El H3N2 subclado K ha demostrado ser más contagioso que otras variantes anteriores, con un índice de propagación básico (R0) de 1.4 en comparación con el promedio de 1.2. Esta característica ha facilitado el inicio temprano de epidemias en diversas regiones del mundo, incluidas áreas del Reino Unido, Canadá y Japón, además de más de 34 países afectados. En Estados Unidos, las cifras son alarmantes: hasta enero de 2026, se han contabilizado 11 millones de personas enfermas, 120.000 hospitalizaciones y 5.000 muertes relacionadas, de las cuales 9 son menores de edad.
Uno de los factores que ha propiciado la propagación de este nuevo mutante es su surgimiento poco después de la selección de vacunas en febrero de 2025, particularmente la basada en la cepa A/Croatia/10136RV/2023 H3N2. La aparición de este subclado K ha reducido la efectividad de las vacunas disponibles, situándola entre un 32% y 39% en adultos, aunque aún ofrece mejor protección, entre un 72% y 75%, en niños y adolescentes. Este desajuste se debe a la deriva antigénica en la hemaglutinina del virus, que ha presentado siete mutaciones significativas.
La población más vulnerable a este brote son los ancianos, quienes experimentan las consecuencias más severas. Sin embargo, los expertos subrayan que, a pesar de la reducción en la efectividad de la vacuna, esta sigue siendo una herramienta crucial en la lucha contra el virus. Además, los antivirales continúan siendo una opción viable para reducir la gravedad de la enfermedad, especialmente si son administrados durante las etapas iniciales de la infección.
En el ámbito internacional, el H3N2 subclado K ha representado el 89% de las secuencias virales registradas en la región del Pacífico Occidental, desplazando a otras variantes como el H1N1pdm09, que previamente habían sido más comunes. Esto refuerza la necesidad de adaptarse rápidamente a las dinámicas cambiantes del virus para proteger a la población en riesgo.
Dado el panorama, las autoridades sanitarias recomiendan encarecidamente la vacunación, aun con la efectividad reducida, además del uso oportuno de antivirales para mitigar los efectos del virus. La combinación de estas estrategias es crucial para reducir la carga de la enfermedad en los sistemas de salud y minimizar el impacto de una temporada de gripe que ya se perfila como altamente desafiante.

