En 2025, España logró un hito en su mercado laboral al sumar 605.400 empleos, según los recientes datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Esta incorporación llevó el número total de ocupados en el país a 22,46 millones, marcando un récord histórico. Paralelamente, el desempleo descendió en 118.400 personas, situando la cifra total de parados en 2,47 millones y alcanzando por primera vez una tasa del 9,93%, inferior al 10%, desde la crisis de 2008.
El crecimiento del empleo fue liderado por el sector privado, que generó el 92% de los nuevos puestos con 555.300 incorporaciones. Significativamente, el 95% de este empleo fue a tiempo completo, lo que se traduce en un aumento de 574.700 personas trabajando bajo esta modalidad. Además, se registró una mejora en la calidad del empleo, con un aumento de 547.500 contratos indefinidos, lo que representa un incremento del 3,5%. Este avance contribuyó a reducir la temporalidad, que ahora se sitúa en un 12,4%.
La economía española también mostró un fortalecimiento en su población activa, que superó los 25 millones, y registró una caída en el paro juvenil al 23%, el nivel más bajo desde la crisis financiera. Este último dato es especialmente significativo dado el histórico desafío del desempleo entre los jóvenes en España.
Al cerrar el año, los datos de afiliación a la Seguridad Social reflejaron un número récord de 21,84 millones de cotizantes. Los sectores de sanidad, transporte y educación fueron los grandes protagonistas, impulsando el empleo con incrementos de 69.547, 61.209 y 50.335 afiliaciones respectivamente.
El Ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Carlos Cuerpo, destacó la solidez, estabilidad y mejora en la calidad del mercado laboral. Según Cuerpo, estos logros refuerzan la visión de un entorno económico más confiable y seguro para los ciudadores.
La combinación de un incremento en los empleos indefinidos y el crecimiento del empleo a tiempo completo resalta el avance hacia un mercado laboral menos precario y más sostenible a largo plazo. Este cambio no solo beneficia la situación económica inmediata de los trabajadores, sino que también fortalece la estructura social y económica del país.
En resumen, el año 2025 posiciona a España en una trayectoria de recuperación y crecimiento sostenido, superando desafíos históricos en el empleo y apuntalando su camino hacia un futuro más estable. Estas cifras reflejan un esfuerzo conjunto entre sectores clave y una respuesta a políticas activas para la creación de empleo de calidad en el país.

