En 2025, los hoteles de la Comunidad Valenciana albergaron cerca de 10 millones de huéspedes, impulsados principalmente por el aumento del turismo internacional. A pesar de este crecimiento, los precios de los alojamientos se mantienen significativamente bajos en comparación con el resto del país, siendo hasta un 20% más económicos en general, y alcanzando una brecha del 50% en la provincia de Castellón. Este factor de precios afecta la rentabilidad del sector, reflejado en un RevPAR medio de 71,1 euros, cifra que está por debajo de la media nacional y complica la posibilidad de implementar tasas turísticas, según informó la patronal hotelera Hosbec.
La Comunidad Valenciana se prepara para liderar el crecimiento turístico en 2026, con una previsión de aumento del 9,9% en las ventas, superando con creces el incremento esperado en destinos competidores como Canarias, que se pronostica en un 4,3%. Este optimismo se apoya en parte en las estrategias propuestas por Hosbec, que incluyen elevar la categoría de los establecimientos hoteleros y diversificar los mercados hacia países como Italia y Reino Unido.
El análisis presentado por Hosbec en Fitur resaltó la necesidad de mejorar la infraestructura turística no solo mediante el aumento de la calidad hotelera, sino también invirtiendo en productos turísticos que enriquezcan la oferta del destino. Otro aspecto clave es potenciar la duración de la estancia media, que actualmente oscila entre 2,3 y 2,8 días. Al extender este tiempo, se busca incrementar el gasto de los visitantes y optimizar la ocupación hotelera.
Castellón se presenta como un caso particular dentro de la Comunidad Valenciana. Aunque sus precios más bajos atraen cierto segmento de turistas, el desafío está en conseguir que este modelo sea sostenible a largo plazo. La patronal sugiere enfocarse en una estrategia que no dependa únicamente de tarifas reducidas, sino que promueva un valor agregado a través del mejoramiento continuo de las instalaciones y los servicios ofrecidos.
En conclusión, la Comunidad Valenciana se encuentra en una situación paradójica donde a pesar de un notable flujo turístico, la rentabilidad del sector enfrenta desafíos. La planificación para 2026 busca cambiar este escenario mediante diversificación y mejoras en la calidad del servicio. Potenciar la competitividad implica no solo mantener precios atractivos sino reforzar la oferta para asegurar un crecimiento sostenible del turismo, consolidando así su posición como uno de los principales destinos en España.

